lunes, 21 de agosto de 2017

Mariano Cejas, la nueva expresión del musical independiente

Mariano Cejas es director teatral y realizador Integral de cine y TV. Realizó sus estudios en el CIC, Centro de Investigación Cinematográfica. Estudió comedia musical con Pepe Cibrián Campoy, y realizó diferentes cursos y seminarios en complementación a su formación, desde canto lírico a montajes cinematográficos. Como actor de Comedia Musical formó parte de "El Fantasma de Canterville", " “El Jorobado de parís”, y "El Retrato de Mr. Wilde". Participó en cortometrajes como "La Vie en Noir", "Ruta al Mar", "Descartable", "La Distancia", y en "Lago de Luciérnagas" un largometraje filmado en Colombia donde se destacó con su rol en Asistente de Dirección, y con el cual obtuvo una participación especial en el Festival de Mar del Plata dentro de la categoría "Nuevas Miradas del Cine Latinoamericano" . Escribió y dirigió "Los Restos de la Memoria" declarada de interés cultural por Secretaría de Cultura de la Nación y apoyada por Abuelas de Plaza de Mayo. Fue llevada a cabo en el Teatro SHA, realizando dos temporadas consecutivas. Actualmente, su espíritu de dramaturgo sigue en plena creación y llevando adelante este proyecto musical que se presenta. Hoy brilla como autor y director de “Citlalí, el musical”, todos los viernes a las 23hs., en el teatro El galpón de Guevara, Guevara 326, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.

¿Por qué el teatro como profesión?
Mi familia tenía Video Club, uno de los más grandes de zona sur. Crecí rodeado de películas. A su vez, mi mamá y papá siempre fueron muy teatreros y me llevaban siempre al teatro. Me inculcaron la pasión del teatro desde chico, como si fuera un santuario, en vez de ir a la iglesia íbamos al teatro. A los 11 años empecé a estudiar teatro gracias al apoyo de mis padres, todas las semanas después del colegio me llevaban a capital para poder tomar clases. Era difícil poder mantener las dos vidas paralelas, quería terminar el colegio lo antes posible para poder dedicarme a lo que realmente quería. Siempre dije que quería ser director de cine, y lo hice, aunque actualmente me dedico mas al teatro, la vida te va llevando por diferentes caminos. Pero todos relacionados entre sí.

¿Qué artistas recordás de aquella época?
De Argentina a Pepe Cibrián. Hace 15 años cuando empecé, ver Drácula a los 11 años, me cambió la vida. Aunque luego opté por otros caminos y a esto me refiero a un estilo diferente. Por otro lado, siempre admiré y admiro a Madonna, destaco su exigencia, la innovación, el mantenerse en el tiempo, el profesionalismo y la perfección, es alguien que me sigue influenciado día a día.

¿Vivís del teatro o tenés otra actividad paralela?
Vivir del teatro literal, de la función, es casi imposible. Es más: siempre se pierde plata en el teatro.  Así que ahorro unos años y produzco, sabiendo que ese dinero no vuelve, pero lo invierto con mucho amor, como si adquiriera un bien, que de hecho me da más placer que comprar otra cosa. Soy director de Cine aparte, de vez en cuando algo sale. Tuve mis épocas de docente, pero me gusta siempre ir probando cosas nuevas todo el tiempo. En este momento estoy dedicándome a mis estudios en psicología, que los complemento con el teatro y el cine. Pero aspiro a ser psicólogo en un futuro, no sé si siempre voy a tener la energía para poder dirigir teatro, es un estilo de vida muy intenso, mas en las condiciones económicas  a las que siempre nos encontramos.

Estás muy vinculado al cine...
En primera instancia, estoy muy vinculado al cine porque hay un título que lo certifica.  Gracias al cine pude viajar a otros países y que luego me llevaron a estar en festivales importantes como lo es El festival de Mar del plata, acá en Argentina. Pero no es tal vez la faceta artística que mas ejerzo actualmente, es más, siento que cada día estoy más alejado, pero por decisión personal, en este presente prefiero poner la energía en otras cosas.  El cine me sirvió mucho para dirigir, para tener criterio, escribir y adquirir experiencia. La diferencias son varias: quizás la que más destaco, son los tiempos. El cine es muy lento para una persona tan ansiosa como yo, una película lleva un proceso total de cuatro años como mínimo, es muchísimo tiempo. Una obra de teatro tal vez con un proceso de un año está bien.

¿Cine, te referís al cine comercial o independiente?
El cine independiente es muy difícil, más que el  teatro. Hacés tu película y luego para poder proyectarla tenés que tener un dios aparte para que se ejecute. Todos terminan viéndola en su casa en un DVD. No fue exactamente mi caso, siempre tuve la suerte de participar de algún festival pero no es nada fácil. Por otro lado, no tenés la devolución actual del público, ni la adrenalina, que el teatro te ofrece. Llevar una obra en cartel no es fácil, pero es posible, hay espacios. Y lugares maravillosos, como lo es el actual teatro en el que estamos "El galpón de Guevara" es un espacio mágico. A la gente no le queda otra que ir, no se puede ver por DVD. Es tiempo real. 
¿Qué recordás de tu maestro Pepe Cibrián Campoy?
Con él aprendí la disciplina del teatro. Fueron cinco años muy intensos de estudio, recuerdo cosas muy positivas y negativas, que las negativas traté de transformarlas en positivas con el correr del tiempo, por eso decidí armar mi camino, en donde elijo cómo quiero que sean las reglas, siempre basado es todas las experiencias y en cosas que no me gustaría volver a vivir.
Actualmente es muy loco que estemos "Compitiendo" los mismos días en el off, con diferentes propuestas.

¿Cómo llegaste a escribir la obra “Citlalí, el musical”?
El punto de partida: el fin de mi primer proyecto musical “Los restos de la memoria”. Comencé a escribir catárticamente el texto, de algún modo memorando algunas vivencias de un gran proyecto que pude realizar y que me llevo a vivir demasiadas experiencias.  Una noche en la que ya todo había terminado, me senté en la cama y empecé a escribir, en ese momento sin un destino, escribí lo que ahora es una de las canciones principales de la obra que se llama "He visto". Hace memoria a muchas vivencias de mi vida. Luego pensé que era buen potencial para poder iniciar un proyecto, fue un momento muy espiritual en mi vida donde me encontraba probando alternativas y re encontrándome y re valorando el mundo, es así que empecé a observar la naturaleza de una manera diferente y a conectar con ella, sobre todo con las estrellas. Las estrellas que son tan mencionadas en el texto forman parte de mi fuente de inspiración, me hacían acordar a nuestros ancestros, a las diferentes formas que se podían producir en ellas, y pensé en nuestros antepasados, en aquellos que habitaban nuestras tierras. Sabía que quería una protagonista mujer que se llame estrella, a través de una investigación llegue al nombre de Citlalí. Citlallí es un nombre de origen náhuatl es una macro lengua yuto-nahua que se habla en México proveniente del imperio Azteca, su nombre tiene referencia a "estrella del amanecer" o "estrella nueva", en ésta connotación, su significado puede referirse a Venus (bajo la antigua creencia de que era una estrella). Venus como estrella, marca el amanecer, apareciendo en el cielo antes del sol.

Mucha intensión detrás…
Ese fue mi punto de partida para poder empezar a desarrollar el texto. El tiempo pasó y logré armar el primer argumento de la obra, pero no me convencía. El proyecto quedo encajonado durante cuatro años. En el 2016 tuve la posibilidad de realizar un viaje de cinco meses que me llevó a conocer diferentes culturas y formas de vivir, y siempre pensaba en “Citlalí”. Cuando volví cargado de nuevas experiencias decidí volver arrancar con el texto. Para darle forma a mis ideas me inscribí en el taller de dramaturgia de Sol Rodríguez Seoane y con su ayuda y motivación termino de surgir “Citlalí, el musical”.

¿Qué es lo más lindo y más difícil de dirigir una obra de teatro independiente, en este caso, un musical?
Es todo lindo y difícil a la vez. Es maravilloso partir de la base de que lo que en algún momento fue una ideahoy este en cartel, eso desde el vamos. Lindo es poder hacerlo, es conocer gente nueva con ganas de trabajar y que estemos todos en las mismas situaciones. Rescato mucho lo social, sobre todo este elenco se basa mucho en eso, hay una gran variedad de talentos en todas las áreas, pero nos une la pasión por el teatro y el corazón que cada uno le pone a “Citlalí”. Luego, difícil es todo, sobre todo por cuestiones económicas, sin embargo eso no me detiene, creo que soy afortunado de tener a mi alrededor las personas correctas para poder trabajar, tener el apoyo del CIC y  La fabrica, nos facilita mucho poder ensayar gratuitamente. Laburar con un músico que me entienda como Cristian Vivaldi, un coreógrafo de primera línea como Leandro Bustos y una productora como lo es Luciana Cuenca, y así podría mencionar a todos. Somos treinta, una gran familia, que con algunos comparto amistades desde la niñez, otros desde la adolescencia y algunos los conocí en las audiciones de “Citlalí”. Pero siempre se suelen armar grupos muy lindos, y eso se puede rescatar de lo independiente. Funcionamos como cooperativa, lo cual significa, cooperar. Nos ayudamos entre todos y nos contenemos entre todos.

¿Qué podés contarnos de “Citlalí, el musical”, y cómo fue su puesta en escena?
“Citlalí el musical” representa el desafío creativo de condensar una historia compleja, por simultaneidad escénica, por su representación y por los valores que transmite intrínsecamente. Personajes que transitan espacios geográficamente distantes, relaciones personales difíciles, posibilidades y giros en sí mismos. Es a partir del relato, el vestuario, la escenografía, las actuaciones, coreografías y el diseño lumínico lo que nos sugiere un lugar o un clima y lo que permite el juego entre realidad, ficción y leyenda. El texto y las imágenes se fusionan dando como resultado un lenguaje contemporáneo, por momentos realista, coloquial y poético. Las canciones son interpretadas en vivo, teniendo reminiscencias a sonidos autóctonos, como así algunos instrumentos provenientes de culturas africanas y por momentos partes más melódicas, característicos del teatro musical. Las canciones están en función de cada personaje y situaciones, pasando por momentos de mucha tensión en donde se producen invasiones y guerra, como también momentos de conexión absoluta con la naturaleza. Cada personaje tiene su Leivmotiv. Por otra parte, se utiliza la luz como elemento crucial a la hora de definir los diferentes momentos y estados que aparecen en la obra, ya que el relato juega constantemente con la idea del tiempo que fluctúa entre el pasado y el presente, entre la realidad y la ficción, lo abstracto y lo concreto. Las escenas se suceden y relacionan en un constante juego de tiempos, contando una historia lineal pero fragmentada.

¿Cuáles son los sueños con “Citlalí, el musical”?
El sueño que todos tenemos es poder explotar el producto lo mas que se pueda, llevarlo a todos los lugares posibles, Tenemos expectativas muy altas y defendemos el producto todos juntos, todos amamos a “Citlalí” y estamos convencidos de que es un producto de gran categoría y queremos llegar muy lejos con él.

Por Ignacio Ballesteros – Artistas del Off - @ArtistasDelOff




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