jueves, 28 de mayo de 2015

Andrea Moya, humorista estrella de “No toques send sin mirar a quién”

Andrea Moya siempre fue fanática del stand up, y comenzó a formarse en la técnica de este estilo de humor en el 2008 en el teatro El Farabute, bajo la dirección de Emilio Tamer. Siguió perfeccionándose trabajando con algunos de los comediantes referentes del estilo, como Sebastián Rubio. También se ha formado en las técnicas de personajes de comedia e impro, además de ser bailarina de jazz. Pero declara que el stand up es su gran obsesión. Actualmente actúa junto a Fer Classic y Jack Palix en “No toques send sin mirar a quien”, todos los sábados a las 21 hs en The Cavern Pub, en el paseo La Plaza.

¿Qué te llevó a que te dediques al stand Up? 
Supongo que fue un flujo natural de la vida que me trajo acá. Crecí con el humor como forma de expresar lo cotidiano. Mi papá tenía un excelente sentido del humor y hasta las cosas más difíciles lográbamos pasarlas a través de ese filtro. Además de la presencia permanente en mi casa de grandes exponentes del humor. El teorema de Thales y el Principio de Arquímedes los aprendí con Les Luthiers, y la compilación de las tiras de Mafalda era mi libro de cabecera cuando tenía 9 años.  Cuando tenía unos 16 años ví Punch Line, una película sobre el mundo del stand-up protagonizada por Tom Hanks, Sally Fields (acá eran pareja; años después fueron madre e hijo en Forrest Gump regidos por ese implacable tiempo de Hollywood que envejece mucho más rápidamente a las mujeres que a los hombres) y John Goodman. A mí me pareció que había mucha poesía en ese sufrimiento por hacer reír. En la dicotomía de la elección, que en Punch Line se plantea en varios planos. Y en esos “detrás de escena” de los bares de comedia.  Ahí me empezó a interesar el género y a seguirlo. Pero fue muchos años después cuando descubrí El Farabute en Buenos Aires y su escuela de comedia. Y ahí ya me metí de lleno.

¿Tenés tu trabajo formal (a qué te dedicas? Y cuanto ocupa de tu día a diario?) y el Stand Up es un anexo? ¿Cómo lo unís con tu vida cotidiana?
Cuando empecé era responsable de Marketing de una empresa multinacional. Viajaba muchísimo y había años en que estaba más tiempo afuera del país que adentro. Yo siempre quise ser actriz, y no sé cómo terminé estudiando Ciencias de la Comunicación y trabajando en empresas. Cuando empecé a estudiar stand-up (sí, se estudia stand-up. No basta con ser el “gracioso de las fiestas”) y a subir al escenario, tuve un shock interno fuerte. Costó ordenar mente y corazón. Me  fui de la empresa en la que trabajaba, me dediqué a hacer consultoría independiente de marketing, a ordenarme internamente, a seguir preparándome y estudiando mucho, y a subir al escenario una y otra vez.  Hoy conjugo las dos cosas. El marketing me sale bien, me gusta hacerlo y me permite vivir mejor. Además de que me di cuenta de que necesito ese equilibrio. Los dos mundos. Uno alimenta al otro, y ambos conviven bien en mí por ahora. Y le dedico más o menos la misma cantidad de tiempo a cada uno.

¿Qué recordás de tu primer show como humorista de Stand Up y qué cambió con la Andrea que hoy protagoniza “No toques Send…”?
Mi primer show  fue la muestra de fin del primer curso, y aunque creo que tenía algunos hallazgos en el texto, era floja. Me faltaba entrenamiento. Hay algunos elegidos que la primera vez que suben al escenario la rompen. No fue mi caso. A mí me gustaba mucho, tenía una búsqueda, pero estaba lejos de ser lo que quería ser. Hoy estoy un poco más cerca (o menos lejos). Creo que lo que más cambió en mí en todo este tiempo ha sido encontrar el camino hacia un estilo propio, acercarme a la verdad que quiero transmitir y que es única en cada uno. Y que es lo que al final hace reír al público. Es lo más difícil y lo que más tiempo lleva. Hacen falta muchas horas de escenario, muchos golpes, mucho tiempo invertido en trabajo para llegar ahí. Y como encima somos seres humanos a los que nos pasan cosas todo el tiempo y evolucionamos –o, al menos, idealmente-, ese camino nunca se agota. 

¿Qué es lo que más te gusta de hacer Stand Up?
Que sale de uno. Y que es matemático. La magia que tiene que el público se ría en el momento preciso que vos creaste para que se rieran, es indescriptible. El stand up es muy personal. Y es, desde mi punto de vista, el que más vulnerable te deja arriba del escenario. Estás con un texto que escribiste vos, con tu punto de vista. No estás refugiado en el texto de otro, ni en un personaje, ni en un vestuario, ni interactuando con nadie más. En el escenario solo estás vos con un micrófono y con la premisa de hacer reír o de al menos poder contar algo que llegue (si se ríen, mucho mejor). No hay nada más fuerte que eso. No hay otro género igual en ese sentido.  Es además el más honesto, el más transparente, el más justo. Si hiciste bien tu trabajo se nota, y si no lo hiciste bien, también se nota. El público te lo hace saber. Depende de vos. Es adrenalina pura.

¿Qué referentes tenés dentro del mundo del Stand Up o personajes que te aconsejan y por qué?
Muchos.  Del stand-up de afuera, Louis CK, Chris Rock, Seinfeld, Ellen DeGeneres, George Carlin, Rick Gervais. Ojalá me aconsejaran directamente (con Carlin me daría un poquito de miedo porque ya está muerto), pero no me canso de ver sus videos y de leer sus entrevistas. Y de manera más directa, Emilio Tamer fue mi primer profesor. De él aprendí la técnica, el respeto por el escenario, el concepto de show, la responsabilidad y la mirada sobre cada detalle para que todo funcione. Es un gran director. Los chicos de Señales de Humor (Gabriel Gómez, Gustavo Valiente, German Ven, Julián Labruna y Nancy Gay – que ya no está en el grupo) son amigos y fueron mis primeros referentes. Siempre fueron muy buenos, y cada vez están mejor. También Sebastián Rubio, que es uno de los mejores comediantes de stand up de Argentina. De él escucho todo. Lo que me diga, lo tomo. Tuve la suerte de hacer un entrenamiento personalizado con él durante varios meses, y me aportó una visión que me abrió la cabeza hacia otro lado. Trabajar con él fue una de las cosas más enriquecedoras que hice. Y ahora estoy haciendo un curso con otro de los comediantes indiscutibles de la escena local, Martín Pugliese. Es un crack, sin ninguna duda. No hay nadie que pueda opinar lo contrario. Y tiene una generosidad y humildad para transmitirte y entregarte todo, propia de los grandes. Cada clase con él es impresionante. Y obviamente también mis compañeros de show, Jack Palix y Fer Classic. La percepción de tu grupo es muy importante, especialmente cuando te gusta lo que hacen. Son los que viven el show igual que vos, función tras función.            

Sos una de las protagonistas  de “No toques Send sin mirar a quién”… ¿Qué nos podés contar sobre tu rol y sobre el show en sí?
Es un show de stand up clásico, de una hora de duración, con comediantes haciendo cada uno su material. No usamos vestuarios, ni instrumentos, ni escenografía, ni nada. Solo nosotros, un micrófono y nuestro material escrito por cada uno.  Es stand-up puro. Hay un presentador (Fer Classic) que con su simpatía y gracia logra en pocos minutos un ambiente muy cálido. El hace su material, luego vengo yo, y cierra Jack Palix. Los tres tenemos visiones, materiales y estilos muy diferentes, pero gustos de humor muy compatibles. Eso hace que el show tenga coherencia, pero sea variado. "No toques send…" habla de poder sobrevivir con humor a las equivocaciones, metidas de pata, que tenemos todos. Y básicamente a vivir con humor lo que se nos presente cada día. Es un humor bastante “blanco”.

¿Cómo viene tu año 2015?
Ojalá con muchas horas arriba del escenario.  Si el público nos sigue acompañando como hasta ahora, esperamos seguir con “No toques send sin mirar a quién” en La Plaza todos los sábados a las 21, y también lo empezamos a llevar a otros teatros y bares de Capital y del Conurbano. Hay algún proyecto para llevarlo al interior pero nada confirmado aún. Nos divertimos mucho con el show, y que el público se ría y pase una hora divertida nos genera mucha energía y felicidad. Así que esperamos poder seguir haciéndolo todo el año. 

Por Ignacio Ballesteros – Artistas del Off - @ArtistasDelOff



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