domingo, 19 de abril de 2015

Agustín Chenaut, director de "Sueño de una noche de verano"

Se interesa por las artes dramáticas desde su adolescencia, momento desde el cual comienza un camino de formación artística que lo conduce a distintos maestros, tanto en el marco institucional como fuera de él. En teatro, se formó además con Nahuel Cano y Marcelo Savignone en Estudio Belisario, investigando en este último los caminos del Bufón, El actor y la máscara, Melodrama y la Máscara Neutra. Actualmente dirige junto a Mariana Moschetto y actúa en su primer proyecto producido y gestado en "Espacio Teatral El Foco", Sueño de una Noche de Verano.

-Sos el director y actor de la versión de Shakespeare “Sueño de una noche de verano”. ¿Cómo se generó la idea?
En principio, podría decir que  encarar “Sueño…” como material es producto de un impulso en común más que de una idea. Con Mariana, a lo largo de nuestro camino juntos hemos ido eligiendo y desarrollando cada material atendiendo siempre a nuestra necesidad de entrar en zonas de conflicto. Creo que hacer Shakespeare, en principio me representaba un enorme desafio. La idea empezó a circular en charlas, en momentos y de pronto fue creciendo como una necesidad pura y concreta. La necesidad de hacer el intento de llevar este autor en la sangre un rato, de ponerlo en escena, de re-descubrirlo ( a nuestra manera) y entregarle al público esa mirada, de ver si somos capaces de hacerlo y en última instancia qué puede dejarnos todo esto en el camino.  Tanto para el actor o el director, este autor aparece con todo su mito, su historia, su historial, y sencillamente, se hace “monstruosamente irresistible”.

-¿Por qué codirigirla junto a Mariana Moschetto?
-Codirigir con Mariana es un acto de sensatez y confianza absolutas. Hace muchos años que trabajamos juntos y de alguna manera fuimos encontrando esa manera de comunicarse a la hora de hacer teatro que nos conecta, nos complementa, nos enfoca. Somos muy diferentes, y por lo tanto creo que ambos aportamos constantemente al trabajo de otro, y lo que es más importante, podemos trasladarlo al trabajo que se está desarrollando en escena. Además, la sensación de soledad  no se hace tan profunda…

-¿Qué te generó leer semejante obra?
-Hablar sobre la genialidad literaria de Shakespeare sería demasiado redundante. Ahora bien, a medida que leía “Sueño de una noche de Verano” puedo decir que lo primero que capturó mi interés fueron los múltiples mundos que se abrían en la historia y a su vez la mirada particular y puntual que cada uno de estos ofrecía sobre lo que nosotros creemos que es el tema central de la obra: el amor. Una vez más al leerlo surgían esas mismas preguntas e inquietudes que luego me acompañan a la hora de iniciar la acción. Había textos que se clavaban en el cuerpo a medida que me adentraba en la obra y que se transformaban como decía en la necesidad de ponerlos en el espacio, de darles una forma física, de dejarlos surgir y volar libres por el espacio.

-¿Qué le cambiaron para poder sorprender con Shakespeare hoy?
-La verdad es que creo que sostenemos el espíritu general de “Sueño…”. Hemos hecho el trabajo de recortar textos, algunos se han ido, otros se han quedado, a otros los hemos “profanado”, pero de alguna manera todos están presentes, enunciados o no, eso es otro tema. No sé si podemos decir que hay algo “novedoso” en escena.  Preferiría que eso lo juzgue el espectador (y de paso los invito a venir al teatro). Sí puedo decir que nos sentimos muy orgullosos de atrevernos a no utilizar ningún tipo de escenografía y de centrar toda la atención en el trabajo que pueden desarrollar los cuerpos, la utilización del espacio, los desplazamientos, el uso de la voz, la iluminación, la música. Nos despojamos de todo aquello que pueda condicionar aún más a un público ya condicionado por la mera idea de sentarse a ver “un Shakespeare” y nos exponemos con nuestros cuerpos directamente y sin distracciones.

-¿Por qué Shakespeare y no un Bertolt Brecht? Por poner un ejemplo…
-Shakespeare, creo, será siempre contemporáneo en la medida en que logremos desmenuzar al máximo y comprenderlo “sensorial y sensitivamente” y alejarnos un poco de la forma a la que a veces ha quedado reducido. Sus temas son universales. Siempre se renuevan. Miren el amor hoy en día. Las formas (o deformaciones) cambian pero siguen ahí vigentes en su esencia. Shakespeare hoy es una necesidad, para mí  de buscar en el pasado una sabiduría, una marca, algún tipo de clarividencia que nos permita conectar mejor con el presente. Eso es Shakespeare para mí.

-En Alternativa teatral figuran varias obras en tu haber… ¿Como director qué intentás proponer y cuál sería tu sello distintivo?
Como director en primera instancia trato de proponer una dinámica de trabajo que nos permita a todos, en algún momento, dar con alguna “cuestión medular” del material, ir desenterrándolo de a poco. Me interesa mucho, antes de abordar cualquier tipo de estructura, que podamos entrenarnos físicamente, que podamos improvisar libremente y darnos el tiempo y el lugar para avanzar por la periferia. Aun así el método no existe y las maneras van cambiando dependiendo del grupo que conforme el trabajo. Una vez que se ha jugado lo suficiente, que se han generado los climas, una vez que la obra se hace presente y nos exige nuestra dedicación directa, en ese momento trato de que todos nos sumerjamos de lleno en la estructura. A partir de ahí el trabajo debe tornarse más preciso pero trato de no perder de vista jamás la libertad y la intuición que ganamos en la primera etapa y yo trato de estar atento a las energías que pueden llegar a manifestarse en escena. En cuanto a mi sello distintivo, difícil pregunta. Supongo que por el  momento podría decirse que la síntesis en escenografía, el despojo o la ausencia de elementos es algo que parece manifestarse recurrentemente. Aun así no siento que sea algo definitivo ni permanente. También podría señalar una energía latente, viva, activa, frágil pero a la vez poderosa que trato se renueve en cada puesta y que esté en constante comunión con el espectador sin ningún tipo de condescendencia. Aun queda mucho y como decía, las formas van cambiando…

-¿Cómo fue la elección del elenco, para que protagonicen “Sueño de una noche de verano”?
-La elección del elenco resultó ser algo bastante espontáneo. Muchos de quienes hoy integran el elenco en algún momento se atravesaron en nuestro camino previamente. Algunos habían tomado clases con nosotros, otros vienen trabajando con Apuroteatro desde el origen, como Antonela (Moschetto) o Santiago (Montevidoni), otros nos acompañaron siempre y confiaron en nuestra guía desde el principio.  La verdad es que es un elenco conformado por personas en las que tanto Mariana como yo creemos profundamente en el potencial que tienen y que por algún motivo u otro nos han llamado la atención. A su vez, creo que ellos nos han elegido a nosotros lo que nos insta a estar a la altura de las circunstancias. Lo que me encanta de este grupo es que cada uno tiene un origen diferente. Es un equipo de trabajo con las más diversas miradas, opiniones, realidades y pensamientos. Todos acordamos en lo mismo: “Sueño…” y nuestra “pluralidad” supongo es la que permite matizar el trabajo. Una última cosa, este es un grupo de gente que trabaja, se embarra hasta el cuello, aun cuando no saben en lo que se están metiendo ni hacia donde van a llegar son capaces de lanzarse de cabeza en la incertidumbre. Esas bases, que tanto Mariana como yo, admiramos, fueron las que quisimos estuvieran en cada uno de aquellos que conforman este elenco.  Y aquí están cada uno de ellos con su aporte invaluable a la puesta en escena. Excelente calidad humana. Todos somos los artesanos de “Sueño de una noche de Verano”.

-¿Cómo se maneja a un grupo de teatro alternativo y con qué se los ilusiona?
-Manejar a un grupo de teatro alternativo es muy complejo. Los individuos son muy complejos naturalmente. Así que tratamos de manejar, o más bien coordinar al grupo concentrándonos en el trabajo, en lo que tenemos por delante y dándole a eso una entidad y una preponderancia absolutas. La obra es lo más importante. En el medio, luego uno no puede evitar armar lazos afectivos con los integrantes de un grupo de teatro, así que al final, todos tenemos esa complicidad y afecto que nos ha dejado el trabajo y las horas compartidas. Pero lo más importante, más allá de cualquiera de nosotros, es la obra. Y todos tienen eso en claro cuando inician la búsqueda. La propuesta es bien concreta: “vamos a lanzarnos al vacío con este material, ¿nos acompañan?”  Y ahí surgen esos valientes que te acompañan en el camino. Entonces, nuestra propuesta es básica, simple: buscamos. Les proponemos una búsqueda un tanto a ciegas que creemos nos va a conducir a buen puerto. En definitiva proponemos en primera instancia una experiencia en el hacer y si sacamos algo a cambio eso será maravilloso. Las gratificaciones, si estamos todos conectados con el material, son constantes. En principio desde lo intangible, la de poder atreverse y de a poco ir avanzando en el desafío, la gratificación que produce transgredir los propios límites, la de superar los obstáculos (miles en el teatro alternativo). La primer gratificación material, concreta, es la del estreno, porque hemos llegado a esa instancia y nos lo probamos a nosotros mismos. Luego vienen esas otras que van cayendo: ver una sala ocupada con un público que va a acompañarnos durante casi dos horas, las devoluciones espontáneas. Si llegamos a alguno de los espectadores, si hemos logrado esa comprensión profunda que se da cuando el hecho teatral se completa con el otro, entonces ahí estamos realmente “hechos”.  En cuanto a lo económico podría decirse que queda un tanto relegado detrás de lo artístico. Pero tampoco seamos ingenuos, si después de una función se ha reconocido nuestra labor desde este punto nadie se niega o mira para el costado. Por el contrario, es lo que nos permitirá subsistir en este ambiente.
-¿Qué es el grupo Apuro Teatro?
-Apuroteatro surgió en su momento cuando con Mariana nos dimos cuenta de que lo único que queríamos hacer e resto de nuestras vidas era dedicarnos plenamente al teatro. Desde el principio hasta hoy fuimos atravesando experiencias, probando, haciendo, intentando, equivocándonos, cada tanto acertando. Hoy Apuroteatro es un grupo que se dedica a la investigación, a la búsqueda constante y viaja siempre con la intención de afrontar los desafíos que se nos presenten en el mundo del arte. Hoy nuestra mirada, nuestro hacer, se enriquece con estos intérpretes que se suben cada Sábado a meterle cuerpo a Shakespeare. Todos ellos, nosotros, somos apuroteatro. El teatro a nuestro entender a veces puede ser exageradamente “exclusivo”. Nosotros creemos que cualquiera puede formarse, desarrollarse y dedicar su vida a las artes escénicas. Siempre y cuando entienda que se trata de una disciplina y que nuestro trabajo nunca puede considerarse “acabado” . Para resumir hay etapas en las que apuroteatro tiene una forma, y cuando lo necesitamos y se manifiesta, la guardamos en nuestro baúl y vamos en la búsqueda de otra…como el teatro…mutando, siempre en movimiento.

-¿Cómo viene el 2015 para Agustín Chenaut  y qué otros proyectos hay en mente?
Este es un año con muchísimas proyecciones. Por un lado está “Sueño…”, una obra que aun está en pañales y que además queremos hacer circular fuera de la ciudad. Pero también estamos muy contentos, ya que con Mariana estamos abriendo nuestro propio espacio de investigación y formación en artes escénicas. Nuestro teatro independiente, “El Foco, espacio teatral independiente”; ubicado en Floresta, frente al ex centro clandestino de detención “El Olimpo”. También estamos encarando un proyecto en el cual Mariana y yo actuamos, con dramaturgia propia (Marian) y el cual esperamos poder probar frente a público hacia fines de este año. Asimismo estoy comenzando a ensayar para hacer reemplazos en una obra del teatro infantil “Quisiera ser yo”. Un proyecto que me entusiasma mucho por su naturaleza y la calidad del material que se está trabajando y el grupo que lo está desarrollando.  En resumen: un año apuroteatro!

“Sueño de una noche de verano" se presenta todos los sábados a las 18hs., en el Teatro El Método Kairós, El Salvador 4530, C.A.B.A. – Argentina. Reservas: 4831-9663. Costo entrada: $100. Más info: apuroteatro@gmail.com.

Por Ignacio Ballesteros – Artistas del Off - @ArtistasDelOff












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